ÁTICO por Eduardo Aguirre.
Aquí en Michoacán ya tenemos nuestra propia Ucrania, con esta guerra que pone al límite de las circunstancias a mortales niños civiles, tal y así sucedió en Uruapan y San Juan donde las balas surcaban el aire temeroso de días recientes.
Así es como el voto del pueblo bueno y sabio asegura la tranquilidad con la máxima de darse abrazos y no balazos.
No tiemblen atrincherados en sus salones de clase, tiernos escolares.
Bastará acusar a los causantes culpables de tanto desastre con sus abuelitas para que los regañen. Y salgan a dar abrazos en vez de tanto plomazo.
Pues regaño fue la carta dirigida al Parlamento Europeo para que dejen su hipocresía, escrita con harto chile, sal y limón por parte de la Presidencia de la República y nombra como borregos a los parlamentarios europeos, no sé si cimarrones, pero borregos al fin, amén de panfletarios, guardar silencio cómplice, llamarlos a evolucionar y que dejen de ser injerencistas, en fin; como decimos aquí: la carta del gobierno de la República puso ‘como camotes’ a los diputados europeos, como revolcada de vaquero trenzado por toro de jaripeo.
Y es que la redacción del conducto fue tan ruda que uno se pregunta si fue poco diplomática, y la respuesta es que sí. Pues ya de salida se les dice a rajatabla que no son ellos el gobierno mundial, que dejen su manía injerencista disfrazada de buenas intenciones y recordarles que respeten el derecho ajeno.
¡Zas! Ha causado polémica la carta, que a más de un parlamentario dejará con las cejas levantadas y labios temblorosos de rabia:
¿What, Sir? O sea: ¿Qué, qué qué, míster presidents Obrador? Y esperemos que no nos sancionen como a la Rusia invasora.
Pues si de sanciones hablamos, vaya que se llevó sanciones el estadio de La Corregidora en Querétaro y el Club Gallos Blancos (de pelea), luego del pandemónium en que se convirtió, donde sendos australopithecus, surgidos de no sé dónde, comenzaron a violentarse desde las barras, invadieron las gradas como legiones del mal y luego saltaron a la cancha para moler todo atlista que se les pusiera enfrente.
Parecía aquello uno de los dantescos círculos infernales de la Divina Comedia, donde la permisividad, el salvajismo y la decadencia social esperaran hacer carnavalesca jauría en un partido de fútbol.
Y es que ya carnavalesca jauría parece México de punta a punta y de este a oeste con tanta matadera, homicidio, feminicidio, levantadero, violentadero, y criminadero, como el recientemente ocurrido al presidente municipal de Aguililla: César Valencia, que en paz descanse.
Otra víctima de la industria del caos que como calamar gigante de las profundidades más escabrosas va cubriendo al país con sus tentáculos apocalípticos.
El Apocalipsis ya nos alcanzó, y si no, échenle un ojo a la lista que publicó López Dóriga sobre las ciudades catalogadas como las más peligrosas del mundo empezando por Zamora, seguidas de otras mexicanas y por ahí ya Morelia, en algún lugar 34, si no mal recuerdo, pero de que ya estamos, estamos.
Qué horror. Búsquenle por ahí. Uruapan, por supuesto, no podía faltar. Es decir; Michoacán como uno de los lugares de mayor riesgo para habitarse. Así las cosas, ¿Cómo ven?
Y como la cosa está de verse nada bien, aquí la dejo y mejor les deseo que se la pasen muy bien, lo mejor que puedan. Cuídense mucho, ya lo decía un famoso periodista mexicano en su noticiero de una a tres, ¡Sálvese el que pueda!

