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Fallece Eduardo Manzano «el Polivoz».

¡Ahí, madre! Mi jeschu linda, ¿qué va a ser este tu rorro con Concha y las 11 mil vírgenes?

¿Cuántas mujeres dejaré llorando por no posar ya los ojos en este galán hijo de su madre?

Vengan cámaras…

La 3, la 1, la 2… ¡¡¡Ahí!!! Ja ja ja

Eduardo Manzano fue un actor y comediante mexicano nacido en la Ciudad de México en mil novecientos treinta y ocho.

Eduardo Manzano dio vida a múltiples personajes que se adueñaron de la televisión mexicana en casi siete décadas de su carrera.

A lo largo de su trayectoria, Eduardo Manzano, cariñosamente llamado «El Jechu» por su mamá, popularizó numerosas frases a través de sus personajes.

El hijo de su madre Gordolfo Gelatino es este personaje, un «Don Juan» que dependía totalmente de su madre (Doña Paz, interpretada por el propio Manzano); inmortalizó la frase «¡Ahí, madre!». «¡Mamá, el rorro tiene que recorrer mundo!» y «¡Agasájate!».

Agallón Mafafas: Un militar caricaturesco e imponente, inspirado en el estilo de actuación de Pedro Armendáriz, que usaba frases autoritarias y bravuconas.

El Wash ‘n Wear (Guachanguer): Personaje asociado con un estilo

Recientemente se presentó con Don Arnoldo López:

El Polivoz Eduardo Manzano deja una huella imborrable en la comedia mexicana, con casi siete décadas haciendo reír al público y su habilidad para dar vida a personajes entrañables, en la televisión y en cine a través del doblaje.

Fue el hijo del comediante quien informó sobre la muerte de su padre, ocurrida este jueves.

Desde 1959 inicia su carrera con el programa “La Hora del Imitador”, donde conoció a Enrique Cuenta, con quien hicieron dupla y los “Los Polivoces”.

Gordolfo Gelatino: Se trata de una parodia del galán de cine italiano Rodolfo Valentino, un símbolo sexual de Hollywood en 1920.

Hoy tan hermoso, ya lo ven.

Soy tan precioso, yo lo sé.

Soy primoroso, bello, lindo, soy gracioso, (…¡¡¡mucho!!!…)

Soy exquisito, yo lo sé.

Soy tan bonito, miren bien.

Y soy muy fino.

Soy Gordolfo Gelatino.

No me decido a casarme todavía.

Sería egoísta arruinar así las vidas.

De esas muñecas que no duermen tranquilas.

 

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