ÁTICO Por Eduardo Aguirre
ÁTICO
Por Eduardo Aguirre
Ahora sí ya llegó alguno por ahí que le echó el ojo a los cenadores de Sta. María y están remodelando el espacio hasta con máquinas excavadoras.
Uno se pregunta si era realmente necesario para un modesto espacio de convivencias festivas con permiso de ingesta etílica, y asistencia de músicos en busca de clientela contratante para poner a trabajar sus instrumentos.
Habremos de apreciarlo más cuando terminen de arreglar el ahora denominado: «Espacio público Santa Cecilia» y ver cuánto irán a cobrar por el uso del mismo, o cómo irá a ser administrado.
Pues con aquello de que los gobiernitos blanquiazules y sus funcionarios les gusta mucho la privatización de propiedades que son del estado, sí preocupa con qué condiciones nuevas irán a salir después.
No vaya a ser que aparte del costo de la entrada, también cobren los descorches y hasta las mascotas paguen boleto.
Por el momento es una mera suposición, fundamentada en que las experiencias del pasado son que a este color de partido, lo único que le interesa, es el dinero y las ganancias.
Por el contrario de ganar, seguimos perdiendo la batalla por la libertad de expresión en el estado y país.
Y es que, luego del reciente homicidio del periodista Roberto Toledo acaecido en Zitácuaro, la prensa vuelve a enlutarse con tanta impunidad campeando como jinete del Apocalipsis en el pobre y sufrido México, que hay personas que no entienden que el Presidente dice que se deben dar abrazos y no balazos, de lo contrario serán acusados con sus abuelitas para ser reconvenidos.
Como sigue la mata dando puras mortificaciones, aquí les comparto unos breves fragmentos de mi prosario ‘Luvinaria’, de 1998, un homenaje al texto ‘Luvina’ de Juan Rulfo, que, en ambos, abre un epígrafe que reza: ¿Qué país es este, Agripina?
(…)
Ah, el silencio incalculable de estos rumbos… el mutismo que asola distancias. Aquí donde la perdición dejó su herencia visible. Un lugar encima de las condiciones de otro pecado mayor.
(…)
Nunca, jamás podremos olvidar Luvina... Y queremos olvidarla.
Tan solo estas pinceladas con los pinceles hallados en el Ático, y recordar al gran escritor jalisciense, profeta del país de los muertos, y donde sucedieron muchas terribles cosas.
Y hablando de cosas, ya han ido entregando sus pinturas y demás cachivaches a los artistas del desalojado Foro Cepa hace unos años, y vaya que merece una limpieza este lugar, pues las administraciones que han pasado, las dejaron empolvarse y hasta moho negro de ese que es tóxico brotó en muros. Vaya que no tienen sensibilidad para resguardo de obras de arte los burócratas.
Para concluir con el Ático de la semana, ‘Habemus’ embajadora en Panamá; nada más y nada menos que ¡Jesusa Rodríguez! Todo un personaje, y para dar ejemplo a lo macho de la macha equidad en los géneros fue de las primeras en casarse con otra mujer.
Acepta tomarse sus mezcalitos, fumar mota y cantar chido. Así que para ya no tener problemas con eso de los acusados de acosadores a candidatos a cargos en el exterior, el supremo gobierno le apostó mejor a una señora bien casada con su esposa.
Para que sea seguro tener representación mexicana en Panamá.
Ahora ya nada sorprende, aunque de vez en cuando escucho la voz de mi abuelito decir ¡Qué tiempos aquellos señor Don Simón!

