Columnistas

La violencia en la ciudad, por el Ing. Fidel Fabian.

 

Actualmente los morelianos vivimos preocupados por la forma en que a crecido la violencia y el constante riesgo que están viviendo todos los ciudadanos, en donde el miedo ya es un rasgo común en estos tiempos en esta ciudad.

Los tipos de violencia que actualmente estamos viviendo son:

Robo a casas habitación en algunos casos con violencia, robo de vehículos en algunos casos utilizando la violencia, robo de piezas de vehículos, asalto  a peatones y comercios, cobro de piso a comercios, extorción a personas, extorción telefónica, secuestro de personas adultas, secuestro de niños, secuestro de mascotas, en la mayoría de estos secuestros se realizan con el fin de extorsionarlos y en otros casos es con el fin de extraer órganos para trasplantes, existe también el robo express utilizando tarjetas de crédito, o el robo de identidad donde vacían las cuentas de banco o cargan a tu tarjeta compras en diferentes partes del mundo.

Hemos vivido la narcoviolencia reciente mente al lanzar bombas molotov a comercios e incendiando los mismos, así como el lanzamiento de granadas en lugares públicos.

También existe otro tipo de violencia que se realiza fueras de la ciudad, como es el robo con violencia de maquinaria pesada de las empresas y gobiernos que realizan las obras, y el robo de cosechas de los campos y huertos.

Existe una discrepancia importante entre el miedo al crimen que las personas reconocen sentir y las estadísticas reales de criminalidad, y el miedo que la gente tiene a las raíces de la realidad, pese a que la violencia letal tiende a hacer victimas sobre todo a jóvenes varones de nivel bajo que habitan en las colonias mas desvalidas de la ciudad.

El temor que proviene de la violencia disminuye la calidad de vida, desalienta las inversiones, y cuando es sostenida en el tiempo, promueve valores y actitudes que pueden ser una amenaza a la democracia, como el apoyo a soluciones que pueden desdeñar el respeto a un proceso debido al estado de derecho.

La ciudad se podía considerar segura ya que todas las personas podían transitar por la ciudad a cualquier hora del día o la noche.

Los niños salían a jugar a las calles plazas o jardines sin ningún riesgo, salían a sus escuelas solos sin ningún temor,  los jóvenes asistían a sus clases que iniciaban generalmente a las seis de la mañana, los fines de semana acudían a las tardeadas a bailar o simplemente a escuchar la música, o ver el cine o la novia por las noches sin correr ningún riesgo, las familias podían salir de la ciudad por barios días sin el temor de que su casa fuera robada.

La vida en la ciudad iniciaba a las seis de la mañana ya que los mercados, las tiendas y la mayoría de los negocios ya estaban abiertos, las madres de familia barrían la calle antes de asistir a la misa de seis, la ciudad trascurría en forma pacifica durante todo el día y por la noche era poca la vida noctambula.

Existía la comandancia de policía que se ubicaba en un anexo al convento de San Francisco, el cual contaba con un vehículo conocido como la julia que generalmente tenia como.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *