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El arte indígena en los conventos, por el Ing. Fidel Fabian.

 

El año de 1559 los frailes franciscanos ya llevaban construidos 80 conventos y tenían en proceso de construcción muchos más, esta labor titánica se pudo realizar gracias a la aportación de la mano de obra indígena, con el paso del tiempo los misioneros empezaron a conocer los secretos de los indígenas y los frailes no solo los protegieron, también los valoraron, los consideraron seres civilizados, debido a su gran conocimiento y por considerar que contaban con una gran memoria y un gran sentido artístico, además disponían de una gran experiencia cultural capas de rivalizar con la europea.

Los frailes al conocer el nivel cultural de los indígenas estos se cambiaron a ser cronistas de la idolatría, a la cual tenían como misión destruir.

En la construcción de sus conventos, esta no se hubiera realizado sin la aportación de los indígenas, ya que el apoyo en mano de obra y organización fue de suma importancia.

En la decoración de los conventos los frailes consideraron que no era necesario importar artistas de europeos ya que consideraron que estos existían entre los indígenas.

Este proceso dio vida a el arte indígena conocido como “tequitqui o arte indo cristiano” este no pudo existir de no haber sido beneficiado por la enérgica protección de los frailes franciscanos creándose una unidad estilística en unión de las ordenes dominicas y agustinas.

Este mestizaje tecnológico se reflejo de muchas formas en las construcciones de los conventos de las tres ordenes religiosas, un magnífico ejemplo de este mestizaje lo encontramos en la elaboración de esculturas, ya que las técnicas europeas las realizaban en piedra o en madera y los indígenas realizaban sus escultura en pasta de caña teniendo estas una gran resistencia y de una gran ligeras, fáciles de transportar y de rápida fabricación, esta técnica antiguamente la utilizaban en la fabricación de las figuras de sus dioses, estos eran transportados en la realización de todas sus batallas.

Otro elemento de aportación indígena fue en la realización de la gran cantidad de murales al fresco que se realizaban en la decoración de los conventos, fue la utilización de la sabia o baba de nopal como fijador de los pigmentos de los colores que se utilizaban dando mayor tiempo para la realización de estos ya que dicho proceso estaba limitado hasta el secado del mismo.

Esta técnica fue utilizada desde el siglo XVI, los templos y conventos eran pintadas en sus muros como en sus cubiertas lo que las hacia mas cercanas a un templo prehispánico que a una capilla europea, este sistema fue único hasta que se empezaron a construir los retablos.

Otro fenómeno que distingue la obra religiosa indígena es que ninguna obra de la época se encuentra firmada, esta tradición de firmar las obras es un fenómeno cultural típico de occidente, los indígenas conservaron la tradición del anonimato en la realización de sus obras.

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