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FGE Puebla:detuvo a 19 trabajadores del Cereso,implicados en la introducción de un bebe muerto.

 

ENERO 24, 2022

La Fiscalía General del Estado de Puebla.

Cumplió 19 órdenes de aprehensión contra personal del Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel por su implicación en la introducción al penal del cadáver de un menor de edad.

Por medio de un comunicado:

La dependencia informó que los delitos por los que se investiga al personal son: abuso de autoridad o incumplimiento de un deber; infracciones a las leyes y reglamentos sobre inhumaciones y exhumaciones; y encubrimiento.

La Fiscalía continúa con la investigación integral del caso “hasta esclarecer en su totalidad los hechos por los que inició diligencias desde el 10 de enero de 2022”.

 

El caso ha sacudido a México desde la semana pasada, cuando la asociación civil Reinserta denunció el hallazgo del menor en el penal.

Según explicó la ONG, un interno que trabajaba en los contenedores de material de plástico reciclable, conocido como PET, encontró el cuerpo del bebé cubierto con cal y dentro de una bolsa.

El hecho también ha levantado polémica porque la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se negó a investigar el caso.

Tadeo, el bebe que fue robado de un panteón en Iztapalapa y cuyo cuerpo apareció dentro de una cárcel en Puebla, fue enterrado la tarde de ayer.

Los familiares pidieron “respetar el dolor” que les representa el sepultar al pequeño (que murió con apenas tres meses) en dos ocasiones y repetir la pena, por lo que el sepelio fue privado y en otro camposanto.


Sobre lo sucedido, de momento no se tienen grandes avances al respecto, y aunque se descartó que Tadeo fuera utilizado para ingresar droga al penal —pues la cirugía que tenía fue consecuencia de un mal intestinal que padecía de nacimiento y que le costó la vida—, una de las líneas de investigación más sólida de los agentes es que, presuntamente, el cadáver fue sustraído para una práctica de brujería o santería.

Se dio a conocer que al interno del penal de Puebla al que le hicieron llegar el cadáver no ha rendido su declaración.

Pero trascendió que está recluido por el delito de robo con violencia y que dentro de la cárcel se dedica a hacer “trabajos de santería negra”, por lo que se refuerza la hipótesis de las autoridades capitalinas.

En tanto, personal ministerial, peritos y detectives de la Policía de Investigación realizaron el pasado sábado una inspección en un cementerio de Iztapalapa.

Empleados del lugar entrevistados por EL UNIVERSAL revelaron también que las osamentas que de ahí sustraen son utilizadas para rituales de santería y brujería; sin embargo, hasta el momento, esa versión no se ha corroborado por autoridades.

En un lugar donde habían visto casi de todo, esto era demasiado. El cuerpo inerte de un bebé de tres meses entre los desechos de comida de una prisión estatal de Puebla, a dos horas en coche de la capital de México. Con una incisión en el abdomen y un brazalete del hospital que apuntaba a que había fallecido hacía solo cinco días —fue encontrado el 10 de enero— y sus apellidos. Un interno que rebuscaba desperdicios entre la basura lo halló ahí, informó a las autoridades de la prisión, y durante casi dos semanas no había sucedido nada. Su aparición era un misterio:

¿Había muerto en el penal?

¿Estaba ya muerto cuando entró?

¿Quién lo ingresó y cómo le permitieron salir sin él?

Las autoridades de Puebla no respondieron nunca a estas preguntas, hasta la fecha no hay ningún detenido.

Ha sido este viernes por la noche cuando la presión mediática hizo que una familia sospechara lo peor:

Su hijo, fallecido el 5 de enero y sometido a cirugías abdominales, no estaba en su minúsculo ataúd en un cementerio de la capital. Habían robado su cuerpo y lo habían arrojado entre los escombros de una prisión a 140 kilómetros de donde vivían sus padres.

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