Los sucesos recientes del Rancho Izaguirre en Jalisco hacen que reflexionemos.
¿Hemos perdido nuestra capacidad de asombro?
¿Nos acostumbramos tanto a la violencia que ya nos es normal? ¿Qué nos está pasando?
¿Hacia dónde vamos?
Un rancho usado como campo de exterminio que había operado al menos 10 años, lo dijo la fundadora del Colectivo Guerreros de Jalisco, Indira Navarro.
Indira Navarro pudo hablar con un sobreviviente, quien le contó que el lugar estaba desde el 2012 y que hace tres años fue abandonado por el grupo delictivo que lo controlaba, y que contaba con leones y cocodrilos.
Hoy que es conocido a nivel nacional e internacional el rancho ubicado en Teuchitlán, Jalisco, custodiado por policías municipales.
Cubierto en un perímetro de unos cien metros a la redonda y solo permiten acceso a personal de la fiscalía y peritos forenses.
Se informa que el lugar estaba desde el 2012 y que en su momento las personas compartieron el espacio con leones y cocodrilos.
Por medio de los vídeos y fotografías, en sus redes sociales, Indira Navarro evidenció que se localizaron tres hornos crematorios y 400 prendas, entre zapatos, ropa y mochilas, además de partes óseas.
Fue el pasado miércoles; integrantes del Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco llegaron al sitio que se encuentra a 64 kilómetros de Guadalajara.
La persona que le narró a Indira Navarro lo ahí ocurrido, estuvo privada de su libertad en ese lugar, vio pasar al menos a unas mil 500 personas durante ese lapso y recuerda que a quienes trabajaban para el grupo criminal los vestían con ropas naranjas. “Les daban hasta ropa como anaranjada, fluorescente, para que en caso de que se quisieran escapar”.
Las personas engañadas llegaron de diferentes estados de la república; la mayoría de ellas llegaron enganchadas con falsas promesas de trabajo, otros sí estaban conscientes a dónde iban y a qué iban.
El punto de encuentro con ellos fueron las centrales camioneras tanto de Tlaquepaque como de Zapopan y directos los trasladaban al rancho.
El informante comentó que “a nosotros de ser víctimas a ser victimarios, y ‘nos obligaban a hacer cosas que no queríamos, pero era eso o nos mataban’».
De la información llegada del lugar se observa que a distancia se pudo captar que ya han retirado la maquinaria pesada y las excavaciones se hacen con picos y palas, de manera más minuciosa.
No se ve resguardado por la Guardia Nacional ni el Ejército Mexicano custodia el lugar.
Ayer lunes por la tarde, el presidente municipal José Ascensión Murguía Santiago visitó el lugar acompañado de bomberos y, a partir de ese momento, policías municipales que portan armas largas, dos por cada punto de revisión, tres patrullas máximo, se hacen cargo de vigilar la zona.
