Columnistas

Antecedentes de las haciendas por el Ing. Fidel Fabian

 

Al termino de la conquista armada de América, los reyes de España se declararon dueños de todas las tierras que sus súbditos descubrieron, respaldándose en el llamado derecho de conquista, estos empezaron a otorgar lo que se llamo “mercedes de tierras” a favor primeramente de sus protegidos,  después los soldados que participaron en la conquista,   los amigos del mismo rey y en otros casos a recomendados del papa o sumo pontífice.

Al mismo tiempo que se otorgaban las tierras,  se creaban “las encomiendas “pará cumplir con la obligación que tenia el rey, de catequizar los pueblos conquistados, y así propagar el cristianismo y poder legalizar la invasión realizada.

Pero como los reyes personalmente no podían cumplir, se les encomendaba a personas de sus confianzas, de esta manera se crearon las encomiendas estas eran, enormes extensiones de tierra, que se  otorgaban incluyendo a los  indígenas que en ella habitaban, los que quedaban sujetos al encomendero, para que este les inculcara la religión católica.

Pero como tampoco los encomenderos podían constituirse en catequistas, solicitaron el apoyo de el rey por conducto de Hernán cortes,  para  que este autorizara la venida de los frailes mendicantes formados por Franciscanos, Dominicos y Agustinos.

La encomienda fue una hipócrita formula, para establecer y legalizar la esclavitud civil y religiosa entre los indígenas, a los que se les hacia trabajar de sol a sol y sin descanso alguno, para producir el sustento y enriquecimiento de los encomenderos y poder mandar al rey el tributo de sus súbditos y  además poder pagar la parte que correspondía a los frailes doctrineros para su sustento.

Así surgieron una gran cantidad de encomenderos que se repartieron todo el país y sus habitantes.

Años mas tarde llega el clero secular, a establecer sus obispados y curatos y también había que pagar : el diezmo, las primicias, la tasación siendo este pagado en forma anual, además de los servicios parroquiales por la administración de los sacramentos.

Los conventos de frailes acapararon extraordinariamente la riqueza durante los siglos de la colonia llegando a ser propietarios de muchas fincas, conventos, terrenos, además de capitales acumulados, estos los manejaban como prestamos hipotecarios sobre fincas o terrenos que por lo general se remataban a favor de el convento.

Para la realización de las obras, los frailes obligaban a los pueblos de indios, a apoyar semanalmente con peones en proporción al numero de sus habitantes, estos llevaban su itacate para la semana a base de tortillas y chile y en los casos en que pertenecían a alguna cofradía podían comer tasajo, estos peones eran cambiados cada semana.

El clero secular realizo el mismo procedimiento para allegarse de mano de obra en sus construcciones de templos y catedrales y también realizaban prestamos sobre propiedades generalmente con interés que pocas veces podían ser liquidadas rematándose dichas propiedades a favor del clero.

Es de hacer notar que entre el clero secular y el regular, se llego a tener las dos terceras partes de la riqueza nacional.

Las encomiendas lograron subsistir hasta la segunda generación del encomendero,  dando paso al surgimiento de las haciendas, en donde los propietarios en su mayoría descendientes de los españoles , ejercían una autoridad  casi despótica tanto ellos como sus familias a estos les llamaban “los amos”.

El salario que recibían los peones en la hacienda cuando tenían trabajo era de un real y medio pero el trabajo era temporal.

En las haciendas se contaba con una  tienda de raya, que era del patrón, en esta se les fiaba a los peones a cuenta de su salario, cuenta que nunca podían cubrir y en la mayoría de los casos esta deuda era impagable y esta deuda pasaba a los hijos.

En todas las haciendas había el encargado del orden, que era nombrado a propuesta del patrón, cuando el hacendado o alguno de sus familiares pretendía ah alguna de las indígenas, si algún familiar se oponía, este era acriminado, lo acusaban de bandido o rebelde y le aplicaban la ley fuga, además los hacendados practicaban el derecho de pernada.

En muy pocas haciendas había escuelas, en estas se les debía de enseñar a rezar o doctrinas cristianas y en algunos casos se les enseñaba el silabario de San Miguel.

Se construyeron muchos tipos de haciendas: cerealeras, azucareras, ganaderas, mineras etc.

De las cuales existen algunas construcciones, pero en su mayoría estas están en ruinas, ya con la desamortización de los vienes del clero, iniciada en el periodo de  Benito Juárez, las haciendas empezaron a abandonarse quedando únicamente vestigios del casco en  algunos casos y utilizándose para otras funciones,  en otros casos ya han desaparecido en su totalidad.

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