Columnistas

Antecedentes del Turismo, por el Ing. Fidel Fabian

 

El mexicano siempre se caracterizo por el interés de viajar y vacacionar.

La historia nos describe que antes de la conquista los aztecas recorrieron durante muchos años diferentes lugares en la peregrinación que inicia en Aztlán  hasta llegar al islote en donde se encontró la nopalera y el águila devorando la serpiente, siendo el lugar indicado para la fundación de Tenochtitlan.

En el periodo de gobierno de Moctezuma, este disponía de caminos por los que se transportaban los comerciantes, los peregrinos y los ejércitos, también contaba con un eficiente servicio de correo para tener noticias rápidas de lo que acontecía en sus dominios, para esto estableció torres a cada dos leguas y en cada una había personas dispuestas a ponerse en camino hasta la próxima torre y así sucesivamente para poder llevar las noticias y los productos que requería el Rey, llegando a recorrer hasta cien leguas por día.

Era costumbre que las autoridades Aztecas pasaran grandes temporadas de vacaciones en el balneario de Oaxtepec del estado actual de Morelos.

Si consideramos que sin caminos no hay turismo, los Aztecas los construían y mantenían, estos trabajos estaban a cargo de los prisioneros y el pueblo que a base de faenas estaba obligado a realizarla algunos días de el año.

Los caminos eran utilizados por caravanas de “pochtecas” (mercaderes), “Tequispantitlanis”(mensajeros de guerra) y numerosos “Topiles” y “Tamemes” (cargadores) que sobre sus espaldas transportan los “petlacalli” palabra Nautl que da origen a la palabra “petaca” esta  la construían con cañas de madera tejidas y cubierta  con cuero de venado, y se complementaban con la utilización de chundes fabricados de carrizo.

Después de la conquista los españoles eran transportados en hamacas y los indígenas eran utilizados como vestías de carga hasta que Juan de Zumárraga logro incorporar a el asno, el caballo, la mula, el macho, y se inicio la utilización de la diligencia, el carruaje, la canoa y años mas tarde, el automóvil, la bicicleta, la moto, el camión, el tren, el globo y el avión.   

Cuando las distancias eran muy grandes se disponía de áreas para descanso nocturno para los caminantes.

Se tiene el antecedente en las actas de cabildo que la primera autorización para establecer la primera venta, se autorizo el 20 de junio de 1525 en Orizaba Veracruz a Francisco Aguilar y la primera cadena de “mesones” se da el 26 de julio de 1525 a Juan de La Torre y que se establezca una venta en el camino a Michoacán entre Taximaroa (hoy Ciudad Hidalgo) e Ixtlahuaca y otro en Medellín (Villarrica Veracruz) estableciéndose al primera cadena de mesones.

Posteriormente en el estado de Michoacán se establecieron ventas en Sahuayo,  Angangeo,  Maravatio,  Zitacuaro y Contepec.

En un principio los mesones se clasificaron en categorías sociales, derivados de las luchas de clases que aportaba la conquista.

 Estas se dividían en tres clases:

La tercera era la de mas baja categoría y precio, su clientela eran los indígenas, el servicio que se les prestaba era un sucio petate, este demarcaba el espacio a que tenia derecho, y en algunos casos era compartido, sobre todo en épocas de frio, la construcción estaba formada por un patio, una cochambrosa  casina que también era utilizada como comedor, los viajeros experimentados preferían su propio “itacate”. Para dar líquido a sus bestias recurrían a las fuentes públicas ya que el agua se las cobraba aparte.

Y para desechar los productos orgánicos, cualquier lugar era utilizado.

Los mesones de segunda categoría brindaban condiciones ligeramente mejores, ofrecían  habitaciones mas grandes y  semiprivadas, la cocina contaba con una mesa y dos bancos largos de madera, los sanitarios se localizaban en el traspatio, los clientes generalmente eran el criollo pobre, el mestizo pobre, el ladrón, el aventurero, generalmente eran mucho mas pudientes que los paupérrimos indígenas que muchos dormían en los portales de las plazas.

Los mesones de primera categoría, antecesores de las posadas y estas a su ves fueron antecesores de los hoteles, los clientes eran los ricos comerciantes, el hacendado, personajes políticos y de el alto clero. El servicio que se prestaba estaba formado por un recibidor, cuartos grandes con cuatro camas, un ropero, cuatro sillas, aguamanil, perchero, los pisos de ladrillo, los muro estaban encalados, en el patio se encontraban argollas para amarras las bestias y se ubicaban los carruajes, la servidumbre dormía en salones comunes o en los carruajes.

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