«El Halconazo»
“UN PUEBLO QUE OLVIDA SU HISTORIA ESTÁ CONDENADO A REPETIRLA.”
escritor español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás
La masacre que ocurrió el 10 de junio de 1971, una de las páginas negras en la historia de México.
La más brutal represión estatal contra la movilización social.
Ese jueves 10 de junio.
Cientos de estudiantes salieron a las calles de la Ciudad de México para manifestarse pacíficamente; la protesta fue atacada por un grupo de civiles armados que, con el respaldo del Estado, desataron una masacre en plena vía pública.
No hay un número oficial de muertos; se estima que las víctimas mortales podrían haber superado el centenar.
Solo pasaron tres años de la matanza de Tlatelolco en 1968; el movimiento estudiantil en México retomó fuerza en 1971.
Las protestas se reactivaron en solidaridad con la Universidad Autónoma de Nuevo León, cuyo gobierno estatal había intervenido su autonomía.
Los halcones recibieron adiestramiento contrainsurgente por la DFS.
Estudiantes de la UNAM, del IPN y de normales rurales organizaron una marcha pacífica para exigir respeto a la autonomía universitaria, libertad a presos políticos y justicia para los crímenes del 2 de octubre de 1968.
La cita e inicio de la marcha fue en el Casco de Santo Tomás, sede del IPN, con dirección al Zócalo y avanzó por avenida San Cosme. Fue al llegar a la avenida México-Tacuba; los esperaban grupos armados donde los manifestantes fueron agredidos con varas de bambú, cadenas, pistolas y rifles.
Este grupo paramilitar llamado “Los Halcones”, un grupo de choque entrenado por instructores mexicanos y estadounidenses, con respaldo directo de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y la Secretaría de Gobernación.
Se formó exclusivamente para contener movimientos sociales, especialmente estudiantiles, mediante el uso de la fuerza extralegal.
Los halcones golpearon, hirieron y asesinaron a decenas de estudiantes, atacaron ambulancias, periodistas y médicos que intentaban asistir a los heridos.
El presidente Luis Echeverría negó tener conocimiento de la operación y atribuyó la violencia a “grupos infiltrados”.
Dijo que los políticos se investigaran y llegaremos hasta…
Alfonso Martínez Domínguez, regente del entonces Departamento del Distrito Federal, fue removido del cargo.
Hasta la fecha solo se le colgó el santo directo a Luis Echeverría Álvarez, presidente de México; lo negó y nunca se supo quién dio la orden de la matanza del ¡10 de junio, no se olvida!
