INTERNACIONAL

Según los venezolanos, es una falsa amnistía en Venezuela para mantenerse en el poder.

El chavismo en operación subterránea.

VENEZUELA YA CUENTA CON LA TAN ESPERADA LEY DE AMNISTÍA.

Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, después de firmar la Ley de Amnistía el jueves.

Alfredo Romero, presidente del Foro Penal de Venezuela: «La amnistía no va a servir para eliminar el aparato represivo»

Venezuela ya cuenta con la tan esperada Ley de Amnistía, que liberará en los próximos días a buena parte de los casi 700 prisioneros políticos que el chavismo mantiene de forma injusta entre rejas.

El vaso medio lleno o medio vacío debería llenar de júbilo a una sociedad herida por dos décadas; hay reacciones de todo tipo, pero ninguna de alegría en Venezuela.

La ley «chucuta» (deficiente e incompleta), la han bautizado desde Juan Pablo Guanipa, número 2 de la Plataforma Unitaria, y Andrés Velásquez, otro de los dirigentes nacionales de la oposición democrática recién salido de la clandestinidad.

Una amnistía llena de trampas, que amenaza con mantener en prisión a los 185 militares presos y a quienes han participado en supuestas operaciones violentas.

«Ellos quieren ganar tiempo para mantenerse en el poder», refrendó Juan Pablo Guanipa Guanipa tras recuperar la libertad.

Como si los verdugos fueran ahora unos santos.

«Esta ley fue un terrorismo, un fraude porque solo incluye a una minoría. Ellos mismos se cobran y se dan el vuelto.

Ellos mismos tienen sus mismos jueces y sus mismos abogados. Seguimos en lo mismo, con las mismas leyes para cerrarnos la boca.

«Exigimos un decreto presidencial para que todos los presos políticos sean liberados», reclamó ayer con vehemencia Francis Quiñones en nombre de las familias de los 120 militares presos en condiciones inhumanas en el Fuerte Guaicaipuro.

Quienes también recibieron órdenes fueron la veintena de diputados ultramoderados, colaboracionistas o a sueldo del chavismo que integran los grupos de oposición, que dieron su visto bueno pese a sus trabas y trampas. Así lo reclamaba el guion. Incluso se llevaron una buena regañina en el Parlamento.

La amnistía venezolana también rompe con una tradición en este tipo de iniciativas: no es un punto y aparte; como mucho, un punto seguido. El aparato represivo y judicial que encarceló de forma injusta a los más de mil presos que estaban en prisiones políticas antes de la captura de Maduro no solo sigue vigente, es que no ha dejado de amenazar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *