Ático por Eduardo Aguirre.
Ahora sí que se pasan de bárbaros los malandros en Guanajuato, pues en Irapuato llegan a las cantinas o bares a rociar de plomo a tabernarios y dueños, así nomás. Y es que no pasa un rato de ausentarnos aquí, cuando llegamos al Ático, y miramos desde el ventanuco que da al paisaje del país, que la montaña de muertos por ejecuciones sigue creciendo y creciendo como un monstruo de la profundidad del averno. Ya vivimos en una telaraña invisible, donde no sabemos cuándo ni cómo podríamos quedar atrapados en las redes incorrectas del sitio equivocado, la mesa errada, la calle inesperada, la trampa subterránea. Como un huracán elevado a niveles inimaginables, avanza el espectro del crimen organizado por todo México, dejando una estela de fosas clandestinas y tragedias familiares. Y no se acaban las complicidades ni los cargos eternos de funcionarios ineptos, en los Estados de la República con cifras alarmantes delictivas. Ministerios públicos corrompidos que no hacen su chamba, mujeres despreciadas en sus denuncias y ahora hasta desapariciones de venerables ancianas. Qué terrible cosa. Dios salve a México, por que las autoridades ya sean civiles, ya sean militares, nomás’ no le hallan.
Hablando de autoridades pues las de cultura en Michoacán luciendo gala en la entrega de los Premios Eréndira de las Artes: Enrique Ortega en artes visuales, José Guadalupe Hernández en artes tradicionales y José Luis Rodríguez en literatura. La verdad esperaba más de las palabras del Maestro Rodríguez, pues siendo un premio literario se quedó corto cuando leyó una verificación que, con todo respeto, pero no dijo nada. Contrastando, la maestra Maribel Arreola, cuya naturaleza tendiente al protagonismo no dejaba de hacer lo posible para ganar reflectores y echó un rollo discursivo. La Secretaria Gabriela Molina, nada nuevo bajo el sol con la misma clase cultural de burócratas por contrato en la dependencia y no se vislumbran transformaciones de la cuarta por acá, en fin. El señor Gobernador Alfredo Bedolla, fue a lo que fue: a entregar los premios.
Luego, a los invitados del Foro CEPA, pues como quien dice, nos trataron de: «Vas, no comes y te vas», ya que nadie nos convidó al brindis y cena en Palacio Clavijero, a pesar de que sí hubo convivencia para otros grupos de cultura. Así los descolones, pues. Luego por que se anda quejando Elenita Poniatowska de las políticas culturales en lo que va del sexenio…
Y ya para terminar, el libro «El Rey del Cash», más parece un intento boom de ocasión sin mayores argumentos, esgrimido por algunas inconformidades personalistas que bien quiso aprovechar la oposición para llevar agua a su molino. Que buena falta le hace. Abarcaría más hablar detalladamente de su contenido, sin embargo puedo decir a ojo de vuelo en sus páginas, que es descubrir el hilo negro en la historia política de México sin aparente fundamento. Y en el cual sin intención de radicalismos, otorgar el beneficio de la duda; pero no parece haber logrado un golpe certero en la probable intención que buscaba su autora: Elena Chávez, o quienes hayan empujado su edición.
Por ahora, y desde el país de los muertos como el dulce y apacible ombligo del mundo, en esta forma geopolítica del cuerno de la abundancia que es México, les deseo lo mejor. Y a cuidarse mucho, que ya vacacionar en temporada baja es muy riesgoso y más cerca de considerarse un deporte de alto riesgo. De esos que les dicen Extremos.
Y de colofón apuntar que no me gusta nada el técnico argentino llamado «El Tata» y que no sé por qué le dicen así a un tipo ajeno a lo purépecha. Si Ud. cree que la selección mexicana hará buen papel con este señor a la cabeza del equipo tricolor pues, como decía el Bora Milutinovic: «Yo respeta».
La verdad, yo pienso que así, a Qatar los que van hacer el gasto irán a llorar al desierto .
